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En diálogo con La Voz de Misiones, Cardinali, sostuvo que el debate sobre Corpus “no es entre ambiente y desarrollo”, que “esa es una falsa opción”, y que “la verdadera discusión es si la provincia tendrá capacidad política, técnica y social para compatibilizar el desarrollo energético con su territorio, su biodiversidad, sus comunidades y sus necesidades de infraestructura”.
“La verdadera pregunta es si Misiones tendrá el coraje político y la madurez social para discutir hoy, con información y sin miedo, las condiciones para que las próximas generaciones encuentren una provincia con más energía, más infraestructura, más empleo y más oportunidades que la que heredamos”, señaló.
Cardinali opinó que “Misiones no debate Corpus en un vacío”, porque la provincia “está en el centro de un anillo hidroeléctrico real, operativo y en expansión”.
“No es cierto que el mundo haya dejado de construir obras hidroeléctricas”, remarcó el experto y aseguró que “esa afirmación, repetida muchas veces como si fuera una verdad definitiva, sirve más para clausurar debates que para comprender lo que realmente está ocurriendo”.
“La hidroelectricidad no desapareció del horizonte energético mundial, lo que cambió son las condiciones para hacerla: mejores estudios ambientales, participación pública, seguridad de presas, monitoreo en tiempo real, modelación hidrológica e hidráulica y reglas de operación mucho más exigentes”, indicó.
“Los países que planifican su crecimiento siguen mirando sus recursos hídricos como activos estratégicos”, dijo el ingeniero hidroeléctrico y comentó que “países como China, India, Pakistán y varias naciones africanas impulsan proyectos de gran escala”. "Europa, por su parte, vuelve al agua desde otra lógica: centrales reversibles de bombeo de diferente magnitud, que aportan almacenamiento, flexibilidad y respaldo para sistemas con creciente participación solar y eólica”, apuntó y sentenció que “el agua no perdió valor con la transición energética; en muchos casos, lo ganó”.
El ingeniero sostuvo que el debate misionero por Corpus “no puede reducirse a la vieja consigna de ‘represas sí’ o ‘represas no’”, y que “la pregunta seria es otra: cómo aprovechar, o decidir no aprovechar, un recurso estratégico bajo reglas modernas, controles estrictos, beneficios verificables y compromisos ambientales exigibles”.
“Misiones no discute Corpus desde un rincón aislado del mapa”, mencionó Cardinali y señaló que la tierra colorada “está en el centro geográfico de uno de los entornos hidroenergéticos más densos del continente americano.
"Al norte, Itaipú suma 14.000 MW. Aguas abajo de Posadas, Yacyretá aporta 3.100 MW. En Paraguay, Acaray agrega 210 MW y, dentro de la propia provincia, Urugua-í suma 116 MW”, precisó.
"A ese eje se agregan dos cuencas cercanas y decisivas: en el río Iguazú, las seis grandes centrales del cauce principal reúnen alrededor de 7.000 MW; y si se agregan las de menor porte (varias decenas), algo más de 600 MW adicionales", describió.
"Para el río Uruguay y sus afluentes considerados, excluyendo Salto Grande por lejanía territorial (sin olvidar que Misiones es partícipe de regalías), las grandes centrales reúnen cerca de 5.900 MW y hay un par de centenares de menor porte que suman cerca de 900 MW”, agregó.
“El resultado es contundente”, expresó Cardinali y explicó que “bajo ese criterio territorial, el entorno hidroeléctrico inmediato que rodea e influye sobre Misiones alcanza, redondeando, unos 31.900 MW operativos, más de diez veces la potencia actual de Yacyretá”, y que, prorrateando las obras binacionales en partes iguales, “unos 21.400 MW corresponden a Brasil, 8.800 MW a Paraguay y apenas 1.700 MW a Argentina”.
“Entonces, cerca del 95% de esa torta hidroeléctrica queda por fuera de la jurisdicción argentina”, mencionó Cardinali y opinó: “Ese dato debería incomodar ya que la mayor parte de las decisiones hidroenergéticas que rodean a Misiones fueron tomadas, sostenidas y capitalizadas por los países vecinos”.
“Ese sistema hidroeléctrico existe y no es una abstracción técnica. Son obras civiles y electromecánicas, líneas de transmisión, estaciones transformadoras, operación industrial, empleo especializado, ingeniería, regalías y decisiones políticas tomadas durante décadas”, afirmó, y agregó “un porcentaje importante de todo ello se desarrolló desde 1996 en adelante”.
Cardinali estimó que hacia 2.030, este anillo energético sumará unos 2.400 MW adicionales con Aña Cuá en Yacyretá, Foz do Areia y Segredo en el río Iguazú, pasando de los 31.900 MW actuales a cerca de 34.300 MW. Y que de concretarse Corpus y las obras binacionales sobre el río Uruguay, se agregarían otros 5100 MW, esto sin considerar alguna capacidad extra adicional que podría provenir de ríos internos de Misiones.
Con todo ello, agregó “en Argentina, la región pasará de los 1.700 MW actuales a contar con unos 4.400 MW, lo cual significa un gran salto, no solo cuantitativo, sino cualitativo por el valor agregado de la energía dentro del tejido social y productivo”.
En tal sentido, el experto hidroeléctrico afirmó que, en cuanto a Corpus, “nadie debería pedir obediencia ciega frente a una obra de esta magnitud”, que eso “sería irresponsable”, pero que “clausurar la discusión antes de empezarla también lo es”.
“Un territorio no se cuida dejando de pensar”, dijo Cardinali y sumó: “Se cuida pensando mejor, exigiendo más y definiendo condiciones propias”.
“Corpus no debería ser una consigna ni una imposición, sino una discusión seria, con estudios, participación, transparencia, evaluación ambiental acumulativa, seguridad de presas, reglas de operación, compensaciones verificables y una distribución justa de beneficios”, argumentó.
Aseguró que “Yacyretá, más allá de todas sus controversias históricas, dejó una evidencia visible: las grandes obras, cuando se acompañan de infraestructura urbana, saneamiento, defensas costeras, caminos, equipamiento y planificación, pueden transformar territorios”.
Sostuvo que “esto no quiere decir copiar modelos ni minimizar impactos”, sino “aprender de las experiencias verificadas y entender que los beneficios no son automáticos”, y que “deben ser negociados, medidos, exigidos y controlados”.
“Hablar de Corpus no es hablar solamente de represas, turbinas o megavatios”, señaló Cardinali y explicó: “Es hablar de energía, infraestructura, empleo, industria, competitividad, regalías, integración regional y autonomía provincial”. “Mientras Brasil amplía potencia sobre el Iguazú, Paraguay consolida su posición hidroenergética, en Argentina la región debe sigue invirtiendo, y en ese sentido, Misiones no puede limitarse a mirar desde la orilla”, alertó y finalizó: “Misiones solo tiene que animarse a mirar, discutir y aprender”.