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El sociólogo y periodista misionero Pedro Lacour publicó su libro “Los espías de Milei”, donde reconstruye, en base a conversaciones reservadas, decretos y expedientes judiciales, cómo el asesor presidencial Santiago Caputo se convirtió en el “arquitecto” del espionaje en la Argentina.
El libro, publicado y distribuido por Editorial Planeta, fue lanzado oficialmente el lunes y hoy ya se encuentra disponible en la librería Tras los Pasos (La Rioja 1946) de Posadas, a un precio de 59.900 pesos.
Nacido en Posadas en 1991, Lacour se formó primero como sociólogo egresado de la Universidad de Buenos Aires y más tarde como magíster en Periodismo por la Universidad Torcuato Di Tella, tras lo cual comenzó a desandar su camino en los medios más importantes del país.
En su currículum se anota un paso por la redacción del diario La Nación, donde cubrió la campaña electoral que llevó a Javier Milei a la presidencia en 2023 y desde donde también fue uno de los primeros periodistas en ser blanco de ataques masivos por parte del ejército digital libertario.
Actualmente escribe para en DiarioAr y también colabora con Revista Crisis, mostrando un interés permanente por las dinámicas del poder, tanto a nivel país como en Misiones, su provincia natal, además de indagar sobre el aparato y el funcionamiento de la Side, organismo de inteligencia que hoy tiene a Caputo como “monje negro”.
En su obra, de 352 páginas, Lacour reconstruye, a partir de conservaciones reservadas, decretos y expedientes judiciales, cómo se da el arribo de Caputo al organismo y cómo ser convierte en el “arquitecto” del espionaje en el país, como así también indaga en los vínculos de la Side con políticos, empresarios y otros personajes de relevancia como Leonardo Scatturice, ex espía ahora convertido en magnate, entre otros.
En una entrevista con la Revista Panamá, el escritor da un pantallazo de su investigación y, entre otras cuestiones, plantea que “Santiago Caputo está obsesionado con transformar a la Side en una suerte de CIA criolla parándose sobre el vaciamiento operativo y político que significó la experiencia anterior del Frente de Todos. Por eso, la discusión sobre el tamaño de la Side puede resultar engañosa porque un Estado más chico no es necesariamente un Estado menos poderoso. Puede ser un Estado que necesita menos gente pero que sigue conservando sus mismas mañas”.
Lacour también alerta sobre los alcances del DNU 941, que reforma la Ley de Inteligencia Nacional 25.520, y expone que: “Pensemos en lo que sabe la Aduana, lo que sabe la UIF, lo que sabe ARCA. Cada organismo tiene una parte de la película. La idea es que la SIDE pueda empezar a verlas todas juntas. Y con las tecnologías actuales eso tiene un potencial enorme. El viejo espía tenía que seguirte por la calle, conseguir un informante o chuparte el teléfono. El nuevo puede reconstruir buena parte de tu vida sentado frente a una computadora. El problema no es solamente qué información puede reunir el Estado, sino quién controla a los que tienen acceso a esa información. Porque si algo demostró la historia argentina es que los servicios de inteligencia no suelen caracterizarse por su autocontrol”.