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La muestra que plantea una pregunta abierta sobre el concepto de belleza surge como una continuidad de la exposición que presentó el año pasado en el mismo museo posadeño, dedicada a la estructura y el origen de los mitos.
"La idea era, a partir de la exposición que hice en el museo Yaparí el año pasado, (sobre la estructura y origen de los mitos), tratar de entender el concepto de belleza, y preguntarme si no es también un mito. Esto como sustrato detrás de las imágenes, pero no soy una especialista del tema, y la muestra no contiene un ‘mensaje’ de lo que hay que ver. Cada uno es libre de interpretar lo que encuentre en ella. Una vez expuestas, las obras van mas allá de lo que he decidido poner en ellas, dar a ver en ellas”.

La exposición de Nathan estará integrada por quince dibujos de gran formato realizados sobre papel japonés, un material que le permite adaptar la propuesta tanto al espacio expositivo como a las posibilidades de traslado.
Las obras recorren diferentes momentos de la historia del arte, principalmente occidental, aunque también incorporan influencias japonesas y africanas. Los dibujos fueron realizados con lápiz, carboncillo, sanguina, pastel graso, témpera al huevo y pigmentos, y cada uno estará acompañado por un grabado que dialoga con la misma idea estética.
"Retrazan momentos diferentes de nuestra historia del arte, sobre todo occidental, si bien tomo en cuenta algunas influencias (japonesa, africana en general). Los dibujos están hechos a lápiz, carboncillo y sanguina; otros con pastel graso, con tempera al huevo y pigmentos. cada uno de ellos va acompañado de un grabado”, explicó Nathan.
Entre sus referencias Nathan pone de relieve al barroco a partir de “Las Meninas” de Diego Velázquez, “y luego hago mención del estilo de los guaraníes cuando fueron enseñados por los jesuitas”, explicó.
La artista que además es médica psiquiatra reconoce que la historia del arte es una de sus grandes pasiones y es una fuente permanente de inspiración. “Me va dando ideas; claro que entretejidas con nociones de psicoanálisis, de filosofía”, indicó. “Soy un poco picaflor de muchas ramas de las que no soy especialista”.
Aunque reside en Francia y además de exponer allí, como también en Inglaterra y Estados Unidos, Nathan asegura que Posadas sigue ocupando un lugar muy importante en su vida, “porque en mi cabeza nunca me fui del todo”, respondió.
“Ser de Posadas en Buenos Aires ya constituyó la primera experiencia de mi vida de ser extranjera residente: vivir en un lugar, integrarse a él, conocerlo muy bien y seguir impregnada de los colores, perfumes, paisajes del lugar de origen. De sus entonaciones y dialectos; de mucha gente querida”, reflexionó.
No obstante, Nathan consideró que “es diferente de la noción de nostalgia, quizá porque siempre volví”. Hace 31 años Nathan comenzó a estudiar pintura, y luego profundizó su formación en dibujo y grabado, un recorrido que terminó convirtiéndose en una carrera artística con participación en concursos internacionales y exposiciones.
"Quizás porque ese mundo imaginario me habitó siempre”, apuntó. “Primero era una playa en mi organigrama, un universo diferente que me daba otra visión del mundo. Después, poco a poco fue tomando más importancia hasta que comencé a participar en concursos internacionales, y a exponer”
Para Nathan, que el arte tiene la capacidad de ampliar la mirada sobre el mundo y generar experiencias enriquecedoras desde edades muy tempranas. "Todo lo que sea creación artística abre la visión del mundo, y puede aportar una enorme satisfacción. En Francia, el acceso al conocimiento artístico se cultiva desde la entrada al jardín de infantes, a los tres años”, indicó.

En ese sentido, la artista visual recordó el proyecto que impulsó en Posadas y que finalmente no pudo concretarse. Se trataba del proyecto de un Centro de Arte a partir de su exposición que tuvo el año pasado en el Yaparí.
El plan era organizar talleres con familias, “para introducirles a la noción de grabado y de dibujo, con la idea ambiciosa de desmitificar al arte como una marca de poder social o económico”, analizó. “Por razones que se me escapan, mi muestra fue anulada por mail sin muchas explicaciones un mes antes de realizarse”, lamentó.
Con la experiencia de ser médica psiquiátrica, Nathan considera que si bien el arte no puede precisamente curar, el mismo ofrece “satisfacciones de todo tipo” y “puede enseñar la noción de esfuerzo. Puede permitir encontrar gente de otros lugares, conocer otras culturas, en fin: es infinita la lista de mucho de lo que ‘hace bien’”, precisó.
“Curar es otra cosa: implica una reflexión profunda acerca de lo que inconscientemente repetimos, de lo que hacemos a partir de culpas que a veces ni nos pertenecen."
"Pero como noción de alivio, de descubrimiento, de aportar fuerzas, indiscutiblemente si. Si, el arte aporta mucho, en cualquiera de sus formas".
