San Vicente y sus maravillas ocultas
San Vicente es una localidad de la zona noreste de Misiones, que con menos de 50 años de historia, está caracterizada como la Capital de la Madera, ya que durante muchos años su actividad principal fue la explotación de los montes nativos que rodeaban a esta localidad, la cual fue creciendo hasta convertirse en la cuarta con más habitantes de la provincia.
Esta explotación maderera reemplazó el monte y la selva cerrada por plantaciones de pino o por el verde intenso y geométrico de las plantaciones de té, que con sus líneas resaltan lo ondulado del terreno, regalándonos un paisaje rural de una belleza muy particular.
Entre las chacras y minifundios rurales que hacen al paisaje, existen aún retazos enormes de monte, resistiendo en silencio y resguardando entre sus árboles y sus arroyos cristalinos, lugares únicos.
Gracias a la cordialidad del personal que atiende en la casilla de turismo de la Municipalidad de San Vicente, que se encuentra en la intersección de la ruta nacional 14 y la ruta provincial 13, y la gente que encontramos a nuestro paso por los caminos vecinales y “picadas” (como se denomina a los caminos que comunican a las chacras con las rutas) fue que pudimos encontrar estos cuatro saltos.
Le advertimos que no espere carteles o indicaciones precisas o muy claras, pero con paciencia y con la actitud de que el placer esta en recorrer y no en la obsesión “de llegar”, su visita a San Vicente va ser de un disfrute pleno.
Un capítulo aparte es la gente de San Vicente, la cual esta integrada por la última oleada de inmigración, originaria del Brasil.
Los De Souza, Do Santos, son los apellidos más comunes. Y sus expresiones y su lenguaje dejan muy claro los orígenes de ellos o de sus padres, el portuñol (mezcla algo caótica de español y portugués), es el lenguaje preponderante en la región.
Primera parada: Salto Arco Iris y SietePisos
Tomando la ruta 14 en dirección hacia San Pedro, a un kilómetro de la intersección en
donde esta la casilla de turismo, se gira a la izquierda por un camino de tierra bien compactado que desemboca en el basural a cielo abierto, un lugar para nada turístico, pero que nos servirá de referencia para llegar al Salto Arco Iris y a otro muy próximo,
Salto Siete Pisos.
Cuando se pasa el basural el camino comienza desmejorar pero sin problemas pudimos seguir, pese a que toda la recorrida en San Vicente la hicimos en un VW Gol Trend, cargado con equipo y cuatro personas. Giramos a la derecha como nos habían indicado y llegamos al camping “Los Cedros”, que es como los lugareños conocen el lugar, y es donde se encuentra el Salto Arco Iris.
Solo el tronar de una tormenta que se aproximaba y el temor de que los caminos de piedra y tierra se vuelvan intransitables para nuestro pequeño auto, logró sacarnos de este lugar, al cual cada uno de nosotros le hicimos la secreta promesa de volver pronto.