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Es que, según afirmó, pese a la grave situación de violencia de género que atraviesa desde hace más de tres años, el caso no es atendido como corresponde por el Juzgado de Familia y Violencia Familiar Uno de Garupá.
“No me siento acompañada por la Justicia, siento que me están dejando a la deriva a mí y a mi hijo”, expresó.
Según su testimonio, el vínculo con el progenitor de su hijo comenzó en 2022, pero rápidamente se transformó en una relación marcada por el engaño, el control y la violencia. Relató que, tras contraer matrimonio y quedar embarazada, descubrió que su pareja mantenía una relación paralela, situación que le provocó una crisis emocional que derivó en la pérdida de su primer embarazo.
“Ese fue el inicio de la violencia psicológica y emocional. Yo quedé completamente debilitada”, sostuvo.
Con el paso del tiempo, la situación se agravó. La mujer denunció episodios de violencia física, amenazas y conductas de extremo riesgo. Uno de los hechos más graves ocurrió en 2024, cuando, según relató, su pareja la golpeó mientras conducía y expresó su intención de “matarse con ella y el hijo”.
“Me dijo ‘ahora nos vamos a matar los tres’. Tuve que accionar el freno de mano y tirarme del auto con mi bebé para salvarnos”, recordó.
Tras ese episodio, realizó una denuncia por intento de homicidio agravado y se dictaron medidas de restricción, aunque la violencia continuó.
En mayo de 2025, luego de un nuevo hecho violento en el que el hombre rompió objetos y la amenazó, fue excluido del hogar. Desde entonces, la mujer inició acciones judiciales por alimentos, aunque denunció incumplimientos sistemáticos.
“Él cumple con la cuota alimentaria pero solo el 20% que para los gastos extraordinarios no me alcanzan, entonces, siempre manejó todo desde el poder y la manipulación”, afirmó.
La denunciante también relató que fue víctima de una denuncia falsa por robo del vehículo familiar, lo que derivó en un procedimiento policial en su domicilio. A esto se sumó, en diciembre de ese mismo año, la interrupción del suministro eléctrico en la vivienda donde residía con su hijo.
“Nos dejaron sin luz con un bebé enfermo. Fue una situación desesperante”, señaló.
El episodio más reciente y grave ocurrió en abril de 2026. Según denunció, el hombre habría ingresado ilegalmente a la vivienda, violando la restricción perimetral, y destruyó completamente el interior de la casa.
“Rompió todo, se llevó cosas y dejó las garrafas abiertas. Podría haber explotado todo. Fue un mensaje mafioso”, aseguró.
La mujer sostiene que el hecho puso en riesgo su vida y la de su hijo, ya que la vivienda quedó en condiciones peligrosas tras la intervención.
“Hoy tengo miedo por mi vida y por la de mi hijo. Es una persona capaz de todo”, advirtió.
Pese a la acumulación de denuncias -que incluyen amenazas, violencia de género, daños y violación de domicilio-, aseguró que el acusado continúa en libertad, lo que profundiza su sensación de desprotección.
“La Justicia no está tomando medidas. Esto ya no es solo violencia, es peligro de vida”, remarcó.
Ante este escenario, decidió hacer pública su situación, frenar instancias de mediación y avanzar como querellante en la causa.
“No voy a permitir que mi hijo crezca en la violencia. Voy a ir hasta las últimas consecuencias”, concluyó.