La escudería del silencio: el ministro que grita persecución mientras camina hacia tribunales
Misiones navega hoy hacia una tormenta perfecta, lo que nos afecta a todos. Y si el Gobierno de Javier Milei no envía los fondos previstos por ley destinados a prevenir y mitigar los efectos de las contingencias climáticas, ya me imagino las imágenes que vendrán con el fenómeno de El Niño en nuestras costas ribereñas. Es un tema que nos debería preocupar.
Para sumar todavía más zozobra al asunto, ayer leía los números que arroja el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), una verdadera locura. Un total de 32.290 empresas cerraron sus puertas en el país desde que La Libertad Avanza llegó a la Casa Rosada. Al cierre del tercer trimestre de 2026 la coparticipación federal se desplomó un 9% en términos reales y la recaudación impositiva provincial sufrió una sangría del 15,4%. Es un derrumbe que duplica holgadamente la media nacional y ubica al Cantón en el lote de las economías más golpeadas del país.
Frente a ese tablero de escasez extrema, donde cada peso público debería cuidarse como agua en el desierto para sostener el tejido de los hospitales, los caminos rurales y los servicios esenciales, el gobernador Hugo Passalacqua intenta desplegar una lógica de gestión asentada en la cercanía, la escucha horizontal y la contención de los sectores productivos y del trabajo.
Sin embargo, mientras el gobernador busca descomprimir el estrés social y blindar el futuro de la provincia frente a los embates del ajuste central, en los despachos ministeriales y en los pasillos legislativos se libra una batalla subterránea de otra calaña. Una disputa signada por la opacidad, el padrinazgo y la defensa corporativa de intereses que poco tienen que ver con el bienestar de los misioneros. Esta semana, la bomba que amenazaba con estallar en el plano administrativo detonó finalmente en la arena penal y en el recinto de la Cámara de Representantes, dejando al desnudo las fisuras éticas de un engranaje que todavía arrastra los peores vicios del pasado.
El protagonista de este escándalo no es otro que el cuestionado ministro de Acción Cooperativa, Matías Vilchez, el alcalde en uso de licencia de San Javier que saltó a las alturas del gabinete provincial dejando tras de sí un tendal de desmanejos financieros imposibles de justificar. Durante tres ejercicios consecutivos —2021, 2022 y 2023—, el Tribunal de Cuentas de la Provincia desaprobó formalmente sus cuentas mediante las sentencias plenarias N° 388/2023, N° 907/2023 y N° 895/2024. No fueron objeciones formales ni simples retrasos administrativos; fueron reparos sustanciales que acumulan en cargos solidarios y multas personales.