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Por Nicolás Sosa*
Durante años, hablar de Corpus en Misiones parecía un tema prohibido. La experiencia traumática del plebiscito de 1996, la fuerte resistencia ambiental de aquella época y la consolidación de ciertos consensos políticos dejaron al proyecto hidroeléctrico prácticamente fuera de discusión. Sin embargo, algo comenzó a cambiar.
En los últimos meses, referentes políticos, técnicos, empresariales e institucionales empezaron a coincidir en un punto: Misiones necesita volver a debatir seriamente su futuro energético y el aprovechamiento de sus recursos estratégicos.
El cambio de contexto es evidente. Primero el proyecto fue enteramente revisado, cambiado de emplazamiento y se redujeron las afectaciones en un 50 %. Por otro lado, la provincia enfrenta crecientes restricciones energéticas, altos costos eléctricos y dificultades para sostener procesos de industrialización e inversiones de gran escala. Al mismo tiempo, países vecinos y provincias limítrofes avanzan en el aprovechamiento intensivo de los recursos hídricos como herramienta de competitividad, desarrollo y generación de energía firme.
En ese marco, Corpus Pindo-í volvió lentamente a aparecer en la agenda pública.
Uno de los pronunciamientos más impactantes fue el del ex gobernador Ricardo “Cacho” Barrios Arrechea, figura históricamente vinculada al rechazo a Corpus en los años noventa, quien admitió públicamente que “el mundo cambió” y que hoy el proyecto merece una nueva discusión.
También el ex director de Yacyretá y dirigente del PRO, Humberto Schiavoni, se expresó en términos favorables, sosteniendo que “no podemos negarnos” a debatir Corpus y remarcando que Yacyretá terminó generando enormes beneficios en infraestructura, conectividad y desarrollo regional. Para Schiavoni, el nuevo diseño de Corpus presenta impactos considerablemente menores que los imaginados décadas atrás y podría transformarse en una palanca de crecimiento para Misiones.
En paralelo, el ex gobernador Maurice Closs planteó públicamente que la provincia debe revisar “temas intocables” y analizar nuevamente qué le conviene a Misiones en materia de energía, empleo y desarrollo. Sin definiciones categóricas, sus declaraciones fueron leídas como otro gesto político hacia la reapertura del debate.
A esas voces comenzaron a sumarse referentes técnicos y académicos. Desde el Consejo Profesional de Ingeniería de Misiones se impulsaron conversatorios y exposiciones donde se planteó que la provincia necesita discutir soberanía energética, demanda reprimida y planificación de infraestructura estratégica.
Pero además hay otro dato que empieza a mostrar el cambio de clima político y social alrededor del proyecto: el creciente interés que despiertan las exposiciones técnicas sobre Corpus Pindo-í.
En las últimas semanas, especialistas de la Comisión Mixta del Río Paraná fueron invitados a presentar el proyecto en el evento realizado con motivo del 90º aniversario de la Cámara Argentina de la Construcción.
La Facultad de Ingeniería de UNaM en Oberá también fue anfitrión de un grupo de expertos que analizaron y expusieron los alcances técnicos y ambientales del nuevo Proyecto Corpus en Pindoí.
En Puerto Rico, la Cámara de Industria, Comercio y Turismo de Libertador General San Martín invitó a empresarios, inversores, profesionales y referentes productivos de distintos sectores a escuchar sobre los alcances del proyecto.
Según quienes participaron de esos encuentros, las preguntas que se repiten una y otra vez: si Corpus permitirá mejorar la calidad y disponibilidad de energía en Misiones, si podría reducir costos eléctricos y si la infraestructura asociada ayudaría a bajar costos logísticos. Son justamente dos de los factores que hoy colocan a Misiones en desventaja frente a otras regiones a la hora de atraer inversiones industriales o grandes proyectos productivos.
En paralelo, distintos dirigentes y funcionarios de la Renovación admiten en conversaciones reservadas que el escenario regional y las necesidades estructurales de la provincia obligan a volver a discutir el tema. En off, muchos reconocen que el contexto energético cambió profundamente, que la transición hacia matrices menos contaminantes gana peso en todo el mundo y que la necesidad de reducir emisiones de carbono vuelve indispensable analizar proyectos de generación limpia y firme como Corpus.
Ingenieros, especialistas energéticos y consultores coinciden además en otro aspecto: el contexto ambiental también cambió. Hoy el río Paraná ya no es el mismo de hace treinta años. Se trata de un sistema altamente regulado aguas arriba y aguas abajo, con decenas de represas operando en la cuenca brasileña y paraguaya. En ese escenario, el debate comenzó a desplazarse desde la lógica del “represa sí o no” hacia otra pregunta: bajo qué condiciones, con qué controles y con qué beneficios para Misiones podría pensarse un nuevo aprovechamiento hidroeléctrico.
En ese marco, desde el Partido Libertario de Misiones impulsamos en la Legislatura, con nuestro diputado provincial Martín Arjol, un proyecto de Comunicación para que el Poder Ejecutivo misionero convoque a otro plebiscito por la represa de Corpus Christi; y otra iniciativa dirigida a estimular el estudio y la inversión en centrales hidroeléctricas de pequeña escala en la provincia.
El sector empresario también empezó a involucrarse. La Cámara Argentina de la Construcción y la Confederación Económica de Misiones vienen promoviendo espacios de análisis vinculados al desarrollo energético, la infraestructura y la competitividad provincial. En distintos ámbitos empresariales comienza a instalarse la idea de que sin energía abundante y estable será difícil sostener procesos de industrialización, radicación de inversiones o agregado de valor.
El dato político más relevante quizás no sea todavía una definición concreta sobre Corpus, sino algo previo: el tema dejó de ser tabú.
Por primera vez en muchos años, dirigentes de distintos espacios políticos, técnicos, empresarios e instituciones profesionales comienzan a coincidir en que Misiones necesita discutir su futuro energético sin prejuicios y con una mirada estratégica de largo plazo.
Y en ese nuevo escenario, Corpus vuelve lentamente a ocupar un lugar central en la conversación pública con una consigna muy clara, esta vez los misioneros deben poner las condiciones, para que el proyecto deje claros beneficios a los misioneros.
*Abogado, presidente del Partido Libertario de Misiones