Cargando...
Mirian Ester Rolón, de 56 años, denunció que su cuñada, Gabriela A., de 34, le propinó una golpiza arriba de un colectivo y en plena calle, debido a una disputa que mantienen por la casa en la que vive hace 30 años, ubicada en la chacra 144 de Villa Cabello, en Posadas.
Según consta en la exposición policial, radicada en la Seccional Séptima y ratificada en la Comisaría de la Mujer, todo comenzó alrededor de las 19 del último miércoles, en una unidad de la línea 31, a la que la denunciante se subió cuando regresaba de su abogado.
Casualmente, dentro del mismo colectivo viajaba la mujer de uno de sus seis hermanos, Gabriela A., quien se desempeña como guardia de seguridad en el Concejo Deliberante, y comenzó a insultarla: “Vos estás usurpando una casa ajena, ni la tumba de tu papá pagás; cuando necesitás algo me vas a visitar”, denunció Mirian en la comisaría.
Asimismo, agregó que su cuñada le decía: “Ahora me voy a reír, porque Marilú se va a quedar con la casa y vos en la calle”, en referencia a la última esposa de su padre y quien posee el título de propiedad de la vivienda, que está a nombre de su progenitor.
Además, siempre de acuerdo a la denuncia, la mujer de su hermano la amenazó: “Hasta que no te vea muerta no te voy a dejar en paz, porque a mí me corresponde todo”.
Tras increparla, Gabriela A. comenzó a golpear a la hermana de su pareja, a la altura del cuartel del Ejército Argentino, hasta que Mirian decidió descender del ómnibus, en la esquina de la calle Odonetto y la avenida Tambor de Tacuarí, a escasos metros de la Seccional Séptima.
En ese instante, tras bajar detrás, su cuñada “comienza a propinarme golpes en mi rostro y en todo mi cuerpo, causándome hematomas, no podía sacármela de encima, hasta que arribaron personas y lograron sacarla de encima mío”.
Al realizar la denuncia, Mirian dejó constancia de que “no es la primera vez que pasa esta situación”, debido a que los hostigamientos comenzaron tras la muerte de su padre, hace unos dos años.
Antes de solicitar una medida de restricción de acercamiento, la denunciante agregó que también su sobrina de 32 años y su hija menor, de 26, quien vive con ella en la vivienda en disputa, sufren las amenazas de la guardia de seguridad: “Las amenaza diciéndoles que las va a encontrar y las va a matar”.
Respecto a la disputa por el inmueble, Mirian explicó que “durante 30 años lo aboné y hoy en día está cancelado; tengo otros seis hermanos que en su momento accedieron ante escribana que dicha propiedad quede para mí, ya que fui yo la que pagué la totalidad de la casa”.
La Voz de Misiones se contactó con Tamara, hija de Mirian, quien comentó que “la casa es propiedad de mi abuelo, en 1994 nos la entregaron; ahí vinimos a vivir todos, cinco hermanos, mi mamá y mi papá, que ya falleció, y mi abuelo, que vivió cinco meses con nosotros”.
“Muchos años después, mi abuelo se casó con otra mujer y cada tanto venía y le decía a mi mamá que le saque un préstamo y él le iba a pasar a nombre suyo la casa, mi mamá accedió, pero él nunca le firmó”, reconstruyó la joven.
Sin embargo, “él nunca vino a molestar, a pedir la casa ni nada, pero hace unos cinco años empezaron, con él en vida: mandó a cortar todos los servicios y mi mamá bajó a nombre de ella; ahí empezó la discordia”.
“Mi abuelo murió hace dos años y el título ya había salido en Iprodha; ahora la esposa quedó con el título de la casa, y le empezó a decir a uno de sus hermanos, con el que tiene problemas, que apoyen para venderla”, manifestó Tamara.
En consonancia con lo expuesto por su madre en sede policial, la muchacha indicó que “se fue a un escribano y todos los hermanos le vendieron su parte a mi mamá, incluso el hermano con el que ahora tiene problema; la señora le convenció de que se puede vender la casa”.
“Ella está decidida a que se venda la casa porque quiere su parte, la hostiga, le manda mensaje, le dice que está usurpando hace 30 años, cuando en realidad los hermanos ya le cedieron frente a un escribano”, postuló la hija de Mirian.
Respecto del día de la agresión, Tamara añadió que Gabriela A. "estaba con su uniforme, se ve que venía de trabajar, y le pegó con los borcegos, le marcó todo".
Al acudir a la comisaría, "no la revisaron, le miraron de lejos nomás, no la atendían porque los policías estaban viendo el partido Boca-Racing; recién al otro día, cuando ampliamos la denuncia en la Comisaría de la Mujer, la miraron".
Mientras que, en la Séptima, "llegamos y estuvimos sentados dos horas hasta que le tomaron la denuncia, primero pasó la persona que la golpeó, porque también la denunció".
"Los oficiales la trataron muy mal a mi mamá, le decían que tenía que conseguirse una casa, que estaba usurpando, como diciendo que se tenía que comportar como una señora grande, como si fuera ella la que golpeó, cuando la otra chica tiene 34 años y no tiene los golpes que tiene mi mamá", apuntó a LVM.
"Hasta ahora nadie nos llamó, ella sale, se va a trabajar y mi mamá está encerrada con pánico, del trauma que tiene. Hace 32 años que trabaja con chicos, es cuidadora maternal, nunca pensó que le podía hacer eso un pariente", lamentó Tamara y remató: "Pero le dijo bien eso, que donde le encuentre de vuelta, le va a matar".
"Ella trabaja para el Concejo Deliberante, tiene muchas denuncias", señaló y subrayó: "No pasa por el tema de la casa, pasa por el tema de los golpes y que nadie hizo nada".