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Los delitos contra la propiedad registraron una disminución cercana al 20% en Posadas durante los primeros nueve meses de 2026, según un informe estadístico elaborado por la Policía de Misiones. Entre el 1 de enero y el 26 de septiembre se contabilizaron 2.965 hechos, contra los 3.695 registrados durante el mismo período del año pasado.
De acuerdo con esos números, en términos interanuales se produjeron 730 delitos menos contra la propiedad en la capital provincial.
El informe, elaborado a partir de las denuncias y actuaciones policiales, también contabilizó 649 hechos que fueron frustrados antes de llegar a consumarse durante el período analizado de este año, como consecuencia de intervenciones preventivas y operativas desplegadas en distintos sectores de la ciudad.
La estadística compartida esta semana se conoce en un contexto de crecimiento y transformación de la trama urbana de Posadas, con la incorporación de nuevos sectores y una mayor circulación cotidiana de personas por motivos laborales, educativos, comerciales y de servicios.
Frente a esos cambios, la Policía sostiene que el despliegue preventivo se define a partir del análisis de las distintas variables que presenta cada sector de la ciudad.
Uno de los principales instrumentos utilizados es un mapa de calor, mediante el cual la Jefatura analiza la gravedad, modalidad, frecuencia, horarios y ubicación de los hechos denunciados para determinar dónde reforzar la presencia policial.
Cuando se detecta un incremento de determinados delitos en una zona, se redistribuyen patrullas, grupos operativos e investigadores. Del mismo modo, el despliegue se modifica cuando cambian las modalidades delictivas o los sectores donde se concentran.
El esquema preventivo también incluye el monitoreo permanente del CIO-911, las alarmas comunitarias y los dos nodos de seguridad instalados en Posadas, además de distintas herramientas tecnológicas incorporadas por el gobierno provincial.
A esa estructura se suma el trabajo de las divisiones de Investigaciones de las Unidades Regionales I y X, que intervienen en el análisis de las modalidades delictivas, los presuntos autores y las conexiones entre distintos hechos.
Según explicó la Policía, uno de los objetivos de esa tarea es identificar grupos vinculados con robos y hurtos, reconstruir los circuitos de reducción y comercialización de elementos sustraídos y avanzar en la recuperación de los bienes.
En paralelo, la Jefatura señaló que durante este año se reorganizaron estructuras internas con el objetivo de reducir funciones administrativas y destinar una mayor cantidad de efectivos a tareas operativas.
“Sabemos que la ciudad está cambiando y que tenemos que acompañar esos cambios. Una estadística puede decir que los delitos bajaron, pero para el vecino que sufrió un robo, ese hecho sigue siendo el cien por ciento de su problema”, señaló el jefe de Policía, comisario general Sandro Martínez.
En esa línea, el jefe policial sostuvo que la estrategia apunta a reforzar la presencia territorial y combinar los recursos humanos con las herramientas tecnológicas disponibles.
“Tenemos que tratar de llegar antes y, cuando el delito ocurre, encontrar al responsable, recuperar lo sustraído y ponerlo ante la Justicia”, agregó Martínez.
La Policía indicó que el mismo esquema de análisis y redistribución de recursos se aplica en las quince Unidades Regionales y los 79 municipios de Misiones, con el objetivo de adaptar la prevención a las características y demandas de cada zona.
Los delitos contra la propiedad registraron una disminución cercana al 20% en Posadas durante los primeros nueve meses de 2026, según un informe estadístico elaborado por la Policía de Misiones. Entre el 1 de enero y el 26 de septiembre se contabilizaron 2.965 hechos, contra los 3.695 registrados durante el mismo período del año pasado.
De acuerdo con esos números, en términos interanuales se produjeron 730 delitos menos contra la propiedad en la capital provincial.
El informe, elaborado a partir de las denuncias y actuaciones policiales, también contabilizó 649 hechos que fueron frustrados antes de llegar a consumarse durante el período analizado de este año, como consecuencia de intervenciones preventivas y operativas desplegadas en distintos sectores de la ciudad.
La estadística compartida esta semana se conoce en un contexto de crecimiento y transformación de la trama urbana de Posadas, con la incorporación de nuevos sectores y una mayor circulación cotidiana de personas por motivos laborales, educativos, comerciales y de servicios.
Frente a esos cambios, la Policía sostiene que el despliegue preventivo se define a partir del análisis de las distintas variables que presenta cada sector de la ciudad.
Uno de los principales instrumentos utilizados es un mapa de calor, mediante el cual la Jefatura analiza la gravedad, modalidad, frecuencia, horarios y ubicación de los hechos denunciados para determinar dónde reforzar la presencia policial.
Cuando se detecta un incremento de determinados delitos en una zona, se redistribuyen patrullas, grupos operativos e investigadores. Del mismo modo, el despliegue se modifica cuando cambian las modalidades delictivas o los sectores donde se concentran.
El esquema preventivo también incluye el monitoreo permanente del CIO-911, las alarmas comunitarias y los dos nodos de seguridad instalados en Posadas, además de distintas herramientas tecnológicas incorporadas por el gobierno provincial.
A esa estructura se suma el trabajo de las divisiones de Investigaciones de las Unidades Regionales I y X, que intervienen en el análisis de las modalidades delictivas, los presuntos autores y las conexiones entre distintos hechos.
Según explicó la Policía, uno de los objetivos de esa tarea es identificar grupos vinculados con robos y hurtos, reconstruir los circuitos de reducción y comercialización de elementos sustraídos y avanzar en la recuperación de los bienes.
En paralelo, la Jefatura señaló que durante este año se reorganizaron estructuras internas con el objetivo de reducir funciones administrativas y destinar una mayor cantidad de efectivos a tareas operativas.
“Sabemos que la ciudad está cambiando y que tenemos que acompañar esos cambios. Una estadística puede decir que los delitos bajaron, pero para el vecino que sufrió un robo, ese hecho sigue siendo el cien por ciento de su problema”, señaló el jefe de Policía, comisario general Sandro Martínez.
En esa línea, el jefe policial sostuvo que la estrategia apunta a reforzar la presencia territorial y combinar los recursos humanos con las herramientas tecnológicas disponibles.
“Tenemos que tratar de llegar antes y, cuando el delito ocurre, encontrar al responsable, recuperar lo sustraído y ponerlo ante la Justicia”, agregó Martínez.
La Policía indicó que el mismo esquema de análisis y redistribución de recursos se aplica en las quince Unidades Regionales y los 79 municipios de Misiones, con el objetivo de adaptar la prevención a las características y demandas de cada zona.