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“Acá estamos, resistiendo. Cada vez se hace más difícil porque es incomprensible el retardo de justicia que tiene la causa de mi hijo, pero seguiré luchando y golpeando puertas hasta que se haga justicia”, expresó Pintos desde la plazoleta de la avenida Mitre, frente a la Cámara Federal de Apelaciones de Posadas.
Como prácticamente todos los años, esta madre chaqueña llegó hasta ese punto para colocar una ofrenda floral y una bandera argentina sobre la placa que recuerda a su hijo, cuya muerte en un principio fue concluida como suicidio por la justicia provincial pero su incesante lucha logró revertir cada uno de los intentos de dar por cerrada la causa y avanzar 20 años después en un posible caso de violencia institucional.
El expediente fue reabierto en 2016 a partir de un dictamen emitido por la Procuraduría General de la Nación y quedó en manos del magistrado Miguel Ángel Guerrero, titular del Juzgado Federal de Eldorado, quien tiempo después rechazó el llamado a indagatoria de dos militares que impulsa la querella que representa a Pintos y encabeza el letrado Gabriel Jarque.
A ese rechazo, la querella apeló y consiguió, mediante una resolución de la Cámara Federal de Casación Penal, que el juez cumpla con el llamado a indagatoria, aunque esa medida se dilata.
"Él -por Guerrero- no está atendiendo al pedido hace seis meses. En diciembre de 2025 la Cámara le ordenó al juez Guerrero que investigue como corresponde y no lo hace. Está dilatando más de lo que corresponde. Hemos presentado un montón de escritos tanto al juez como a la Cámara federal y la Cámara nos dio lugar, pero el que no da respuestas es Guerrero. Está entorpeciendo la causa y no sé porque se está encaprichando en no querer resolver la causa de mi hijo", apuntó Pintos, que vino acompañada por una comitiva integrada por legisladores y militantes chaqueños.
Y añadió: "Esto es irracional. Es una injusticia. Hacer penar a una familiar por los pasillos judiciales es lo más triste que hay. Yo encima tengo que venir de otra provincia y es muy difícil porque los años pasan y la salud tampoco es buena, pero voy a seguir resistiendo. Es mi hijo".
La muerte de Ramírez fue reportada el 26 de junio de 2003, a las 10 de la mañana. Su cuerpo sin vida, con un disparo en el pecho, fue hallado frente a una garita del destacamento del Ejército Argentino en Apóstoles.
Susana nunca creyó en la teoría de un suicidio y más bien cree que fue fusilado o al menos inducido a esa drástica decisión. La querella centra sus sospechas Eduardo Jeremías Brevel y Ovidio Francisco Almeida, quienes compartieron el cambio de guardia con Ramírez aquel 26 de junio.
“Tenemos un cuadro de situación que muestra que Ramírez no se suicidó y que estas dos personas estuvieron con él en el cambio de guardia, que inmediatamente después se produjo el disparo y ese disparo fue el que acabó con la vida del soldado. Entonces ellos tienen que dar explicaciones de lo que pasó en ese momento y, eventualmente, cómo pasó”, explicó en su momento Jarque, abogado querellante.
Pintos, por su parte, hizo un pedido aún mayor: "Yo pido a los testigos y a la gente que estuvo ese momento que hablen para que no sigan manchados todos aquellos que no tuvieron nada que ver, porque hoy en día están todos manchados, por ocultamiento, por omisión".