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Con el voto de los misioneros, el Senado aprobó con cambios la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA) y el proyecto regresará a Diputados, donde había obtenido media sanción el 26 de agosto pasado.
El proyecto, que necesita ahora otro tratamiento en la cámara baja, se aprobó con 46 votos a favor, entre los que se contó a los senadores Carlos Arce y Sonia Rojas Decut, del Movimiento por Misiones; y Martín Goerling, del PRO; 22 en contra y 0 abstenciones.
El oficialismo debió recular en uno de los puntos centrales del proyecto y aceptó reducir de dos tercios a mayoría absoluta el requisito para designar y remover a las autoridades del organismo, lo que representa un duro golpe para el blindaje que pretendía establecer el gobierno de Javier Milei.
Por lo demás, el texto devuelto a Diputados conserva la letra original y despoja al BCRA de los objetivos múltiples, de desarrollo económico y empleo, añadidos en 2012, y le asigna como única función la preservación del valor de la moneda nacional.
La noticia del acuerdo entre los bloques para cambiar el texto que venía de Diputados, se conoció en el comienzo mismo de la sesión, de boca del senador Agustín Monteverde, presidente de la comisión de Presupuesto y Hacienda.
El debate dividió, claramente, las aguas en el recinto, con el peronismo como férreo opositor, y La Libertad Avanza (LLA), la UCR, el PRO, Convicción Federal y los bloques provinciales, a favor.
El senador chaqueño Jorge Capitanich adelantó su rechazo al proyecto y propuso “discutir cuatro reglas en profundidad: una fiscal que tienda al equilibrio, una monetaria que tienda a la estabilidad, una cambiaria que tienda a la competitividad y una institucional que tienda a la calidad”.
Capitanich acusó al Gobierno de querer “usar las reservas para aumentar la oferta de divisas y mantener el tipo de cambio apreciado, y así tener un escenario electoral más favorable”.
El oficialismo y sus aliados rechazaron, una a una, las acusaciones de los opositores y defendieron el proyecto, aunque tuvieron que resignarse a devolverlo a Diputados y no poder convertirlo en ley en una sesión que la jefa del bloque libertario, Patricia Bullrich, creía tener atada.
Entre los parlamentarios que defendieron el proyecto oficialista, se contó al misionero Goerling, quien consideró a la iniciativa como “un gran paso para la República Argentina”.
“Es muy importante para la política económica, para el futuro, porque va a blindar a futuras administraciones”, dijo el senador del PRO Misiones.
“Tenemos muchos antecedentes de los desastres que han hecho, manipulando y generando el peor de los impuestos que es la inflación”, lanzó Goerling y sentenció: “Esto significa el fin del Banco Central como cajero automático del Estado”.