Desde El Calafate, en la provincia de Santa Cruz, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner (CFK) defendió a Aerolíneas Argentinas, pidiendo a quienes "cuestionan el déficit, que le sumen la rentabilidad de los hoteles, los restaurantes, las pistas de esquí, los transfer, las Cataratas; elogió el programa Previaje, y convocó a un acuerdo político amplio como salida de la crisis.
“Quedensé tranquilos que no voy a revolear ningún ministro”, dijo la ex presidenta, provocando risas en el auditorio que acompañó la inauguración del Cine Teatro Municipal de la ciudad a la que una vez calificó como su “lugar en el mundo”, y donde estuvo flanqueada por la gobernadora de Santa Cruz, Alicia Kirchner, el intendente local, Javier Belloni, y el ministro de Educación de la Nación, Jaime Perczyk.
En un discurso breve, en comparación con sus anteriores intervenciones, especialmente en Ensenada la semana pasada, la ex presidenta disparó contra el ex ministro Martín Guzmán, calificando su renuncia de “irresponsabilidad política”, e “intento de desestabilización”, y acusándolo de “una enorme ingratitud hacia el Presidente”.
Más allá de eso, y de los argumentos de siempre contra los sectores especulativos y concentrados de la economía, la ex presidenta planteó la posibilidad de un acuerdo político amplio, a la manera del “pacto social” del ministro de Economía del último gobierno de Juan Domingo Perón, José Gelbard, citado en la semana por la ministra que reemplazó a Guzmán: Silvina Batakis.
“De lo contrario, el año que viene aunque gane Mandrake El Mago y su amiga Lorna, no va a haber solución para este problema estructural de la economía bimonetaria”, argumentó.
CFK esgrimió el “Libro Blanco”, de la Unión Industrial Argentina (UIA), que contiene una propuesta para un desarrollo productivo federal, donde se propone metas en producción industrial, creación de empleo, empresas, exportaciones e inversión, para los próximos cuatro años.
“En producción se proponen alcanzar el 27%, para llegar al máximo que tuvimos en 2011; no lo digo yo, ni La Cámpora, ni Axel Kiciloff”, señaló.
“En empleo industrial, se proponen el máximo que tuvimos en 2012, de 24%; el pico en cantidad de empresas fue en 2008, que fue también el año de la crisis global; en exportaciones, el tope lo tuvimos en 2011, y en inversión en 2013”, enumeró.
“Nos falta crecer en U$S 30.400 millones”, precisó. “Es muy importante que acordemos sobre estas cuestiones”, dijo la ex presidenta.
Adictos
CFK culpó de todas las crisis argentinas a la “economía bimonetaria”. “Esto es algo que yo vengo diciendo desde diciembre de 2017, cuando asumí como senadora, y fue producto de mis observaciones de lo que había pasado en nuestros tres gobiernos, más la experiencia anterior de La Alianza, que terminó en el estallido de 2001, y el gobierno de Raúl Alfonsín”, reseñó.
La ex presidenta explicó la relación entre la formación de activos en el exterior, las regulaciones cambiarias y la brecha que se observa hoy en el tipo de cambio entre el dólar oficial y el paralelo.
“Cuando vos tenés cerrado el mercado de tipo de cambio, te forman activos en el exterior, y te hacen saltar la brecha cambiaria”, ilustró.
“En el gobierno de Mauricio Macri no había regulaciones financieras, pero también hubo mucha formación de activos externos”, afirmó.
Aclaró que en este último caso, “la terrible tragedia fue que para hacer esto, primero se endeudaron y sacaron los dólares después”. “Si no los dejás sacar los dólares, se comportan como adictos, y hacen estallar la economía del país; esto ha sido así históricamente”, expresó.
“Eliminaron las retenciones, se podía entrar y salir capitales libremente, se concedió a los sectores privados todos los reclamos, y tampoco funcionó; es hora que nadie se sienta dueño de la verdad y nos planteemos acuerdos”, argumentó.
“Si estoy equivocada que me convenzan. A mí con argumentos y razones me llevan a cualquier lado; a las cachetadas a ninguno, que lo sepan todos y todas”, advirtió. “La patria, el país, merece una discusión en serio”, planteó.
“Ni yo voy a renunciar a mis ideas, a mi historia, a lo que creo; y tampoco le voy a pedir a nadie que renuncie a las suyas, pero tenemos que encontrar un punto de coincidencia común, porque si no, no va a haber solución para nadie”, remarcó.
La ex presidenta cerró su intervención renovando el pedido que hizo desde el comienzo, y dijo: “Debemos autoconvocarnos para la construcción de una Argentina en paz, que presupone una Argentina también con paz social”.