Cargando...
El presidente Javier Milei habló este miércoles en el Foro Económico Mundial, la cumbre de los Alpes suizos que reúne todos los años a líderes del mundo capitalista y de las multinacionales más grandes del planeta.
El mandatario argentino leyó un discurso de 18 páginas, donde defendió las políticas de mercado y el capitalismo como instrumentos para "terminar con la pobreza y el hambre en el planeta", cargó contra la agenda 2030 de Naciones Unidas, en especial el capítulo sobre cambio climático y el género y la diversidad; y arremetió contra el Estado y la promoción de la justicia social.
Milei ocupó 23,05 de los 25 minutos de que disponía y los utilizó para historiar el desarrollo del modelo capitalista, en contraposición con el modelo socialista; alertó sobre “los peligros que enfrenta Occidente” y exhortó al foro a “no dejarse amedrentar” y “promover las ideas de la libertad”.
El presidente recurrió a lo largo de su mensaje a ideas y conceptos, como las palabras “parásitos”, “casta” y “burócratas”, que le sirvieron de muletilla durante la campaña y que hoy hacen ya parte de su marca personal.
“Hoy estoy acá para decirles que Occidente está en peligro”, arrancó Milei, ante el auditorio de la 54º reunión, que se extiende hasta el viernes, bajo el lema “Reconstruir la confianza”.
“Aquellos que supuestamente deben defender los valores de Occidente se encuentran cooptados por una visión que conduce al socialismo y a la pobreza”, advirtió.
A lo largo de su discurso, Milei apenas levantó la vista al recinto en contadas ocasiones.
El presidente se mantuvo siempre con la vista fija en el papel y prácticamente casi no utilizó tampoco las manos para acompañarse o subrayar alguna palabra o idea.
“En las últimas décadas, motivados por deseos biempensantes de querer ayudar al prójimo y otros por deseos de querer pertenecer a una casta privilegiada, los principales líderes han abandonado el modelo la libertad por distintas versiones de lo que llamamos colectivismo”, acusó Milei y argumentó: “Estamos acá para decirles que los experimentos colectivistas nunca son las soluciones que aquejan a los ciudadanos del mundo, sino que por el contrario son su causa”.
“Créanme, nadie mejor que nosotros los argentinos para dar testimonio de estas dos cuestiones”, aseguró el presidente en la primera de las pocas referencias al país que tuvo su discurso.
Milei casi no habló de la Argentina, más allá del recurrente relato de la bonanza económica de fines del siglo 19, con datos que vienen siendo cuestionados por economistas e historiadores nacionales, y sin ofrecer otro marco que considere variables sociales y laborales.
“Cuando adoptamos el modelo de la libertad, allá por el año 1860, en 35 años nos convertimos en la primera potencia mundial”, sostuvo Milei y comparó: “Mientras que cuando abrazamos el colectivismo a lo largo de los últimos 100 años, vimos cómo nuestros ciudadanos comenzaron a empobrecerse sistemáticamente, hasta caer en el puesto N° 140 del mundo”.
Acto seguido, el presidente se embarcó en una extensa argumentación sobre las bondades del “capitalismo de libre empresa” y “porqué no solo es un sistema posible para terminar con la pobreza del mundo, sino que es el único sistema moralmente deseable para lograrlo”.
En su afán, trazó una línea de tiempo y fue volcando datos del acumulado del PBI mundial desde el año 0 de nuestra Era hasta su llegada a la presidencia.
“Si consideramos la historia del progreso económico, podemos ver cómo desde el año 0 hasta el año 1.800 aproximadamente, el PBI per cápita del mundo se mantuvo constante durante todo el período de referencia”, expuso.
"Si uno mira un gráfico del crecimiento económico a lo largo de la historia de la humanidad, uno estaría viendo un gráfico con la forma de un palo de hockey”, ilustró.
Así, habló de la expansión capitalista a partir de la revolución industrial del siglo 19, con una “tasa de crecimiento de 0,66%”, un ritmo que, según dijo, necesitaría de “107 años” para “duplicar el PBI per cápita del mundo”.
Enseguida, comparó el período entre 1900 y 1950, donde “la tasa de crecimiento se acelera al 1,36% anual, y ya no necesitamos 107 años para duplicarla, sino 66”.
Precisó que entre 1950 y 2000, el PBI mundial alcanzó 2,1%, achicando a 33 años el tiempo necesario para podríamos duplicar el PNI del mundo.
“Entre 2.000 y 2.023, la tasa volvió a acelerar el 3%, lo que implica que podría duplicarse en 23 años”, proyectó.
En ningún momento, el presidente argentino hizo mención alguna de la conflictividad social que generó en los albores del capitalismo la revolución industrial, con el nacimiento de la clase obrera y la larga historia de luchas que desembocó en conquistas laborales refrendadas por el derecho internacional, que ahora penden de un hilo con lo establecido en el mega DNU y la denominada Ley Ómnibus, según denuncian los sindicatos y las centrales obreras que se aprestan a movilizarse el próximo 24 de enero.
En otro tramo de su alocución, el presidente criticó a la “dobsa de izquierda que ha atacado al capitalismo por sus cuestiones de moralidad”, y lanzó: “Por ser, según ellos, dicen sus detractores que es injusto”.
“Dicen que el capitalismo es malo porque es individualista y que el colectivismo es bueno porque es altruista”, explicó Milei y disparó: “Con la ajena”, acompañando la frase con un gesto de desdén.
“La conclusión es obvia: lejos de ser la causa de nuestros problemas, el capitalismo de libre empresa como sistema económico es la única herramienta que tenemos para terminar con el hambre, la pobreza, la indigencia a lo largo y ancho del planeta”, argumentó.
Acto seguido, descalificó a los gobiernos progresistas que “bregan por la justicia social” y volvió a arremeter con la idea fogoneada durante la campaña: “La justicia social es injusta”.
“Este concepto que en el primer mundo se ha puesto de moda en la última época, en mi país es una constante en el discurso político desde hace 80 años”, aseveró.
“El problema es que la justicia social no es justa, y tampoco aporta al bienestar general”, apuntó Milei y razonó: “Muy por el contrario, es un idea intrínsecamente injusta porque es violenta”.
“Es injusta porque el Estado se financia a través de impuestos, y los impuestos se cobran de manera coactiva”, explicó Milei y, buscando la complicidad del auditorio, preguntó: “¿O acaso algunos de nosotros puede decir que paga los impuestos de manera voluntaria?”.
“Quienes promueven la justicia social parten de la idea de que la economía es una torta que se puede repartir de una manera distinta”, acusó y, citando al economista estadounidense Israel Kirzner, analizó: “Pero esa torta no está dada, es riqueza que se va generando en lo que Kirzner llama un proceso de descubrimiento de mercado”.
“Si el bien o servicio que ofrece una empresa no es deseado, esa empresa quiebra a menos que se adecúe a lo que el mercado le está demandando”, argumentó.
“Pero si el Estado castiga al capitalista por tener éxito y lo bloquea en este proceso de descubrimiento, destruye sus incentivos, la consecuencia de ello es que que va a producir menos y la ‘torta’ será más chica”, explicó.
Para cerrar esta parte, Milei citó a otros dos economistas, el francés Claude Frédéric Bastiat y el estadounidense Milton Friedmann, y preguntó: “¿Cómo puede ser entonces que desde la academia, los organismos internacionales, la política y la teoría económica se demonice un sistema económico que no solo ha sacado de la pobreza extrema al 90% de la población mundial y lo hace cada vez más rápido, sino que además es justo y moralmente superior?”.
En otro momento, el presidente ensayó una explicación sobre lo que tituló “libertarismo”, que definió parafraseando al fallecido economista argentino, divulgador de las ideas de la “Escuela Austríaca” en el país, Alberto Benegas Lynch, un hombre señalado por su apoyo a la “revolución libertadora” que derrocó y proscribió a Juan Domingo Perón en 1955, y que en 1976 se enroló con la dictadura militar, y a quien Milei presentó como un “prócer”.
"El libertarismo es el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo, basado en el principio de no agresión, en defensa de la vida, la libertad y la propiedad de los individuos, cuyas instituciones fundamentales son la propiedad privada, los mercados libres de intervención estatal, la libre competencia, la división del trabajo y la cooperación social, y donde solo se puede ser exitoso sirviendo al prójimo, con bienes de mejor calidad o mejor precio”, recitó.
“Este es el modelo que nosotros estamos proponiendo para la Argentina del futuro”, afirmó Milei y explicó: “Un modelo basado en los principios fundamentales del libertarismo”.
“En Argentina solemos decir que nuestro país siempre va a contramano del mundo”, señaló Milei ya casi en el final.
“Hoy, nosotros estamos volviendo a abrazar, luego de cien años de penumbras, el modelo de la libertad”, proclamó y, dirigiéndose al auditorio de líderes y empresarios mundiales, pidió: “No se dejen amedrentar, no se entreguen a una clase política que lo único que quiere es perpetuarse en el poder”.
“Ustedes son benefactores sociales. Ustedes son héroes. Ustedes son los creadores del período de prosperidad más extraordinario que jamás hayamos vivido. Que nadie les diga que su ambición es inmoral”, ponderó.
“Si ustedes ganan dinero es porque ofrecen un mejor producto o servicio a un mejor precio, contribuyendo de esa manera al bienestar general”, continúo.
“Ustedes son los verdaderos protagonistas de esta historia y sepan que a partir de hoy cuentan con un aliado inclaudicable en la República Argentina”, sumó Milei y remató con la frase que corona todas sus intervenciones públicas: “¡Viva la libertad, carajo!”.
“Los principales líderes del mundo occidental han abandonado el modelo de la libertad por distintas versiones de lo que llamamos colectivismo”. pic.twitter.com/BkGjICq2I6
%5Etfw">January 17, 2024
[pdf-embedder url="https://www.lavozdemisiones.com/wp-content/uploads/2024/01/PALABRAS-DEL-PRESIDENTE-JAVIER-MILEI-FORO-ECONOMICO-MUNDIAL-DAVOS-FINAL.pdf" title="PALABRAS DEL PRESIDENTE JAVIER MILEI FORO ECONOMICO MUNDIAL DAVOS - FINAL"]