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Ante los “embates” socioeconómicos que marcaron diferentes puntos del país en los últimos años, con una oleada de despidos y bajos salarios de los que Misiones no estuvo exenta, el espacio Vamos decidió crear el merendero Pequeños Momentos con el propósito de acompañar a niños, niñas, adolescentes y sus familias.
“La iniciativa busca generar un espacio positivo dentro de la comunidad, fortaleciendo el sentido de pertenencia, la identidad y los vínculos entre sus integrantes, y promoviendo valores como el compromiso, la solidaridad y el respeto mutuo”, reflexionó Romina Ojeada, encargada de coordinar actividades y brindar la merienda.
El espacio solidario logró consolidarse en julio pasado en el mencionado barrio ubicado a casi 9 kilómetros del centro posadeño como una “intervención territorial” a partir de la solicitud de una familia de la comunidad, que decidió abrir las puertas de su casa para el desarrollo de esta iniciativa y brindar un lugar de encuentro para las familias del barrio.
Actualmente, asisten aproximadamente 15 niños, niñas y adolescentes, cuyas edades van desde el primer año de vida hasta los 16 años. Asimismo, participan madres y otras personas adultas que acompañan durante los encuentros.
Por el momento, la iniciativa se desarrolla quincenalmente los días sábados de 16 a 18, al ser un espacio autogestionado y sostenido mediante donaciones de la comunidad.
Quienes acuden al lugar no solamente comparten una merienda junto a sus pares; con frutas y jugos naturales, sino que también realizan actividades didácticas, incluyendo dibujos, manualidades y la participación en intervenciones artísticas y obras de teatro
Además, desde la organización concretaron distintas acciones destinadas a reunir fondos e insumos necesarios para sostener el merendero. Entre ellas, se realizaron rifas y campañas de recolección de donaciones como: materiales reciclados, libros, alimentos y otros elementos destinados tanto al desarrollo de las actividades como al sostenimiento de la merienda.
“Estos recursos permiten solventar los alimentos que se ofrecen durante los encuentros y, además, posibilitan la compra de regalos que son entregados a los niños y adolescentes en fechas especiales”, especificó Ojeda.
Quienes deseen contactarla para conocer el lugar o bien gestionar donaciones, podrán hacerlo al 9 11 30171645 o a través de Instagram: @PequeñosMomentos.
El 16 de septiembre se cumplieron 50 años de la Noche de los Lápices, lo que consistió en el secuestro, la tortura y la desaparición de diez estudiantes secundarios ocurridos en septiembre de 1976 en la ciudad de La Plata, durante la última dictadura militar en Argentina.
Los chicos que asisten al merendero de Cocomarola Este presenciaron una intervención artística sobre aquel momento histórico: “Fue una propuesta que respondió al compromiso del espacio Vamos con la construcción de la memoria, la búsqueda de justicia y verdad, y la necesidad de comprender la importancia que tiene nuestra memoria colectiva en la construcción del presente”.
En este marco, compartieron con los niños, niñas y adolescentes una actividad pensada y adaptada de acuerdo con las edades de los participantes: “ buscando que pudieran comprender lo sucedido de una manera accesible, sin dejar de transmitir la importancia de este hecho dentro de la historia de nuestro país”.
De la misma manera, presentaron una intervención conmemorativa por el paso a la inmortalidad del General José de San Martín, como también acompañaron a las comunidades originarias de la provincia y el equipo de trabajo participó del Encuentro Provincial de Mujeres y Disidencias.
Para finalizar, Ojeda aseguró la producción y presentación de nuevas obras: “Las intervenciones que se proyectan a futuro continúan orientándose desde el compromiso social, la construcción de la memoria colectiva y el fortalecimiento del sentido de pertenencia dentro de la comunidad. La intención es continuar utilizando el arte, el encuentro y la participación como herramientas de acompañamiento y aprendizaje”.
De esta manera, no solo buscan garantizar la merienda, sino también que los niños, niñas y adolescentes puedan expresarse, construir vínculos, conocer y contar sus propias historias, y reconocerse como parte activa de su comunidad.