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La filial de Generación Zoe en Posadas, Zoe Coach, con oficinas en la calle San Luis 1321, canceló su página en Facebook, a la par que el gerente, el coach Diego Javier Martínez, señaló a La Voz de Misiones que no formulará declaraciones sobre la situación local, tras los allanamientos y las detenciones del viernes en Córdoba y el pedido de captura internacional del CEO del grupo, el coach Leonardo Cositorto, por los delitos de defraudación y estafa.
Desde el viernes, LVM está intentando contactar con Martínez, pero este en ningún momento respondió llamadas ni mensajes hasta este lunes, en que tajantemente se negó a brindar precisiones, y hoy la página de la filial en Facebook figuraba como "página no encontrada".
“No voy a hablar de nada”, contestó, escueto, el coach misionero, consultado sobre la situación local del escándalo que ocupa todas las pantallas desde el fin de semana.
Martínez también regentea “Vuela Bien Alto”, una escuela de couching que hasta hace poco funcionaba en la misma filial local del grupo investigado, y que estrenó sede sobre la calle Amalia Vera, en El Brete, el 11 de febrero pasado, una semana antes del estallido del viernes pasado, lo que indefectiblemente lleva a suponer que el coach misionero intuía por lo menos lo que se venía, y se dispuso a desmarcar esta otra organización de la liderada por Cositorto.
Hoy, las oficinas de Generación Zoe en Posadas permanecieron cerradas con candado durante casi toda la jornada, y según señaló a LVM un guardia del edificio ubicado a dos casas, “durante la mañana hubo una reunión muy corta y después ya no abrieron más”.
El hombre indicó que la situación contrasta con lo que se vivía en el lugar antes de que todo estallara, con los cuatro allanamientos simultáneos de la fiscalía cordobesa en las oficinas de Zoe en Villa María y los domicilios de varios de sus principales interlocutores, que fueron apresados y continúan detenidos.
“Antes, todo el día entraba y salía gente de ahí; ahora ni el personal de limpieza, que es tercerizado, pudo entrar hoy”, contó el guardia. Agregó que, incluso, “quisieron alquilar un piso acá para poner una escuela de canto, pero el edificio ya estaba lleno y no pudieron”.
El viernes, el coach Martínez dedicó la jornada a recibir a los inversionistas posadeños que se acercaron a la sede local del grupo a consultar sobre la situación y la suerte de sus ahorros.
LVM conversó con varias de las personas que esperaban en la vereda de la calle San Luis y que después ingresaron al edificio para conversar con el gerente.
Este lunes, la planta baja y el entrepiso de Zoe Coach sobre San Luis estaban desiertos. El timbre del portero sonaba para nadie y a través del blindex de las ventanas, donde pueden leerse frases motivacionales de Cositorto, alcanzaban a verse tres sillas alineadas y el aire acondicionado, que alguien habrá olvidado apagar, programado en 24°.
Los procedimientos del viernes en Córdoba, que encendieron la alarma en Buenos Aires donde la sede central de Zoe registró escenas desesperadas de ahorristas pidiendo el reintegro de su dinero, sumaron otro capítulo en la serie de denuncias que se dispararon contra el grupo liderado por Cositorto desde 2021.
El grupo ya enfrentaba un sumario en la Comisión Nacional de Valores (CNV), que investiga a la compañía por la realización de oferta pública e intermediación irregular en el ámbito del mercado de capitales, y Cositorto había sido imputado la semana pasada por estafa en la justicia federal porteña.
En enero, Bitcoin Argentina denunció a Zoe en la Procuración General de la Nación (Procelac) por los mismos delitos por los que la fiscalía cordobesa ordenó los procedimientos en Villa María y pidió la detención internacional de Cositorto y su mano derecha, Maximiliano Javier Batista, que estaría con él en República Dominicana, donde se encuentra según su abogado Miguel Ángel Pierri, y de otras seis personas.
Este lunes, Pierri negó que su cliente esté prófugo, aseguró que se presentará voluntariamente y que encaminará acciones jurídicas para que se anule la orden de captura internacional, que esta tarde fue incluida entre las alertas rojas de Interpol.
A la par, se conoció un nuevo video de Cositorto, de una convocatoria a clases de coaching por Zoom, donde pidió a cada uno de sus seguidores un aporte de U$S 100, que presentó como un “ahorro o inversión” con retorno asegurado.
Volvió a negar que fuera el líder de una asociación ilícita dedicada a la “estafa piramidal” o “esquema de Ponzi”, por lo que lo investiga la justicia, e insistió con una conspiración financiera y mediática en su contra.
La justicia cree que el caso de Generación Zoe se inscribe en el delito conocido como “esquema Ponzi”, en recuerdo de Carlo Ponzi, un rocambolesco inmigrante italiano que en 1920 fue condenado en Estados Unidos por estafa serial.
Ponzi atraía clientes ofreciendo jugosos retornos que provocaron picos de euforia. En la investigación se descubrió que pagaba los retornos con la captación de nuevos inversionistas, lo que conformaba una “pirámide” en la que los últimos nunca alcanzaban a ver los dividendos prometidos.
Cuando lo atraparon, Ponzi había estafado a unas 40.000 personas que le confiaron entre U$S15 y 20 millones de la época, unos U$S 250 millones en la actualidad. Nadie recuperó su dinero.