Rodrigo Sosa: “La Habana es un pueblo grande que me hace acordar a Aristóbulo”
El aristobuleño Rodrigo Sosa “La Quenística” habla con acento cubano. Porque en la isla caribeña que pisó por primera vez hace veinte años se formó y actualmente reside.
“La Habana es como un pueblo grande, la gente es muy cariñosa entre sí, y eso siempre me hace acordar a Aristóbulo, a Misiones. A mí las grandes capitales del primer mundo me incomodan un poco”, dijo el músico que viajó hasta China con la música, algo que se materializó en cinco discos.
Para “En escena verás”, Rodrigo charló sobre su música, particularmente de lo que implicó la producción de su cuarto álbum, “Olokun” que ganó el Gran Premio Cubadisco en 2025, y con ello se convirtió en el primer extranjero en ser distinguido con el equivalente al Gardel de Oro, en Argentina.
“Olokun”, tal como el nombre del orishá que vive en las profundidades del mar, “marcó inclusive el cierre de una etapa muy grande en el cual se trabajó en lograr una cierta madurez musical”, reflexionó sobre el álbum para el que debió tomar clases de apnea, poder sumergirse a cinco metros bajo el mar y conseguir la foto que ilustra la portada.
“Era delicado, porque hay que aprender a controlar la respiración, bajar como con tres buzos de seguridad, porque te ponen unos cinturones de plomo para que te puedas hundir y toques el fondo”, recordó sobre el disco que publicó en 2024.
De la música clásica al jazz, o del folklore andino a la música popular, Rodrigo Sosa plasmó su versatilidad en sus composiciones a partir de la educación que obtuvo al graduarse en la Escuela Nacional de Música de La Habana, donde se especializó en la flauta traversa.
Sin embargo, decidió enfocar su carrera con la quena, el instrumento musical del que se apropió a los doce años con la formación de Escuela de Artes y Oficios, de Aristóbulo del Valle, donde nació.
“La Habana es como un pueblo grande, la gente es muy cariñosa entre sí, y eso siempre me hace acordar a Aristóbulo, a Misiones”, comparó.
“A mí las grandes capitales del primer mundo me incomodan un poco, y a veces, cuando estoy de viaje, no me acomodo muy bien. Creo que eso tiene que ver con nuestra forma de estar cerca del pueblo, de la naturaleza, de esa tranquilidad y esa sencillez”.
Antes de crear su proyecto La Quenística con la que se dio a conocer en Cuba primero y luego salió de gira por todo el mundo, Rodrigo llegó a la isla caribeña siendo un adolescente de 17 años, sin saber qué sería de su destino.
“En esa época no había nada: era un teléfono fijo para llamar, con lo que el costo representa. Creo que con la familia hablábamos una vez por semana, y eso hoy lo recuerdo con mucho cariño", recordó.