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Allí sobreviven también las historias de quienes defendieron la tierra y el derecho de los pequeños productores a permanecer en ella.
Mientras muchos asocian el nombre de la yerba mate León con referencias políticas actuales, la verdadera historia detrás de la marca que acaba de ser premiada en Buenos Aires remite a uno de los capítulos más dolorosos de la historia argentina y a las luchas agrarias que marcaron a Misiones.
Ygor Sobol, productor yerbatero y creador de la marca, explicó que León nació como un homenaje a su tío, Pedro Peczak, histórico dirigente agrario misionero perseguido y desaparecido durante la última dictadura militar.
Según relata, cuando Peczak permanecía en la clandestinidad, quienes lo buscaban lo identificaban con el nombre clave de “León”, un apodo que con el tiempo se transformó en el nombre de la yerba.
La historia de la familia estuvo atravesada por la represión. Su madre, Ana Peczak, hermana de Pedro, fue detenida por las fuerzas de seguridad, mientras que su padre permaneció preso durante un año debido a su vinculación con la militancia agraria y las Ligas Agrarias.
“Nací en democracia, pero mi hermana mayor tenía cinco años en aquella época y recuerda cómo los militares la interrogaban. También recuerda las ausencias cuando se llevaban a mi papá y a mis tíos, o cuando fueron torturados en la casa de mi abuela. Lo que sí recuerdo es la presión que sentía el entorno familiar. Pedro era la persona más buscada y uno de los casos más resonantes de Misiones”, relata Sobol.
La marca nació hace algunos años, pero terminó de consolidarse en medio de la crisis del sector yerbatero y la desregulación del mercado. Sobol decidió dejar de depender exclusivamente de la venta de hoja verde para apostar por la elaboración y comercialización de su propia yerba, utilizando materia prima proveniente de propiedades familiares históricamente vinculadas a la producción yerbatera.
En plena crisis por la caída de los precios de la materia prima nació una nueva yerba mate. El nombre es fuerte, pero no tiene nada que ver con la imagen con la que suele identificarse al presidente Javier Milei, impulsor de la desregulación del mercado yerbatero. Yerba León, por el contrario, remite a una historia mucho más profunda, ligada a la lucha por un precio justo para los productores y a la defensa de los derechos de las familias rurales.
En los últimos días, Yerba Mate León ganó notoriedad tras obtener una distinción en el Mundial de la Yerba Mate. El reconocimiento no solo multiplicó las consultas comerciales y la incorporación de nuevos distribuidores, sino que también volvió a poner sobre la mesa el significado de un nombre que suele generar confusiones.
Sobol reconoce que la participación de la marca en el evento La Derecha Fest, vinculado a sectores libertarios, alimentó esas interpretaciones. Sin embargo, aclara que la presencia respondió a una estrategia comercial y no a una identificación partidaria.
“Cuando nos preguntan, contamos toda la realidad”, sostiene. Para él, lo importante es que se conozca el origen del nombre y la historia que representa.
“Tomar la decisión de estar presentes fue chocante. Tuvimos discusiones internas, reclamos familiares y cuestionamientos de amigos. A los sectores más radicalizados les molestó”, admite.
Y agrega: “Está bueno que se reconozca de dónde viene el nombre, por su raíz y por la herencia que representa”.
Detrás de ese origen aparecen la memoria de Pedro Peczak, las luchas del Movimiento Agrario Misionero, la resistencia de las familias rurales y el esfuerzo de los pequeños productores que aún hoy buscan agregar valor a su producción para permanecer en la chacra.
“La amiga de mi mamá, que distribuye la yerba en Paraná, por el nombre me dice: ‘Tengo una dicotomía, cómo me cuesta vender tu yerba ’”, cuenta entre risas.
Respecto de la utilización mediática de la marca y de su asociación con determinados sectores políticos, Sobol es contundente: “Sinceramente, no me gusta que se generen esas lecturas. Soy una persona que cree que para salir adelante hay que terminar con la grieta en algún momento y unirnos”.
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Quién fue Pedro Peczak
Pedro Peczak fue uno de los principales dirigentes del Movimiento Agrario de Misiones (MAM) y una de las figuras más emblemáticas de la defensa de los pequeños productores misioneros durante la década de 1970.
Nacido en Los Helechos, participó de la fundación del MAM en 1971 y un año después fue elegido secretario general de la organización, que representaba a unas 12.000 familias rurales. Desde ese lugar impulsó reclamos por precios justos para la producción, mejores condiciones de vida para los colonos y una transformación de las estructuras económicas que perjudicaban a los agricultores familiares.
Además de su actividad gremial, fue un activo comunicador a través de Amanecer Agrario, el periódico del MAM. Tras el golpe de Estado de 1976, la organización fue declarada ilegal y sus dirigentes comenzaron a ser perseguidos.
Peczak fue secuestrado en Panambí por fuerzas represivas, trasladado por distintos centros clandestinos de detención y posteriormente asesinado. Su nombre integra la nómina de víctimas del terrorismo de Estado en Misiones y continúa siendo un símbolo de la lucha agraria y de la resistencia de los pequeños productores.
La foto más representativa del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 en Misiones, la tomó el fotógrafo del diario El Territorio, Miguel Ángel Giménez, fallecido en febrero de 2016.