Cortesanos del poder: la sobreactuación como hábito y el armado libertario
2 de agosto · 13:26
PublicadoDomingo 2 de agosto, 2026 · 13:26
Compartir
Por Fernando Oz
@F_ortegazabala
Salvo algunas pocas y honrosas excepciones, una vez más, la clase política del Cantón está demostrando de qué está hecha.
Ya pasó por la fantástica etapa del baile en el Titanic, a la del sálvese quien pueda. El papel que está teniendo el oficialismo en el escenario político es patético. Mi tía Claudia me diría, en voz baja, que se parece a un conventillo. Me refiero al oficialismo local, en toda su amplia gama, ya sean de la primera ola, de la Neo con pantalones chupines, del Blend sabor a motosierra, del nuevísimo Encuentro Misionero, del Movimiento por lo que Viene, o de los radicales por venir.
Intendentes caminando en circulantes ferias ministeriales, pidiendo obras y viendo qué tajada agarrar; diputados que parecen desorientados y que olvidan hasta lo que firman; funcionarios con más de veinte años de trayectoria que parecen recién llegados a un baile al que dicen no haber sido invitados. En definitiva, el sistema de navegación se rompió y la herrumbrada brújula también. Los mismos que ayer aplaudían, aprobaban leyes y ponían firmas , ahora deshacen desde ministerios hasta millonarios negocios con el Estado.
Mientras los reflectores se posan sobre los actores de este escenario circense, en el Cantón florecen los “Adornis” de la vida bajo el amparo de un diverso y silencioso engranaje de recaudación. Este lunes, tras la feria judicial, volverá a activarse en Comodoro Py la investigación que tramita el fiscal federal Gerardo Pollicita , enfocada en el presunto enriquecimiento ilícito e inconsistencias patrimoniales de Manuel Adorni . Las declaraciones testimoniales aportadas en el expediente han requerido verificar la trama de aportes y recaudación paralela, por lo que las miradas de la fiscalía se extienden sobre los colaboradores, incluyendo a Javier Lanari , recientemente nombrado en el Banco Nación y con fuertes vínculos en la Entidad Binacional Yacyretá (EBY).
, que llegó al Congreso con la boleta de Milei, fue la primera que expuso, públicamente y ante la Justicia, al ex vocero presidencial ya su mano derecha en un presunto entramado de “recaudadores” o “cajeros” a nombre de la Secretaría General de la Presidencia para el cobro de intermediaciones o “peajes” a empresarios a cambio de gestiones y reuniones.
“Corresponsabilidad operativa”
, adelantan fuentes judiciales.
Posiblemente en los próximos días avance una pesquisa sobre los estados financieros de la EBY encarada por los sabuesos de la Auditoría General de la Nación (AGN). La ejecución presupuestaria no estaría cuadrando con los informes de gestión. En la Cámara baja del Congreso, una pila de papeles de la entidad binacional terminaría en un pedido de informes al Poder Ejecutivo. Habrá que ver el resultado de la auditoría y el timing de Diputados.
En pocas semanas se decidirá la continuidad de dos de los cuatro integrantes del Consejo de Administración de la EBY. Pareciera ser que el director Ejecutivo del organismo, Diego Adúriz –con nombramiento, por decreto presidencial, hasta el 31 de diciembre de 2031–, estaría analizando algunos cambios más profundos; sugeridos por su primo Toto Caputo, ministro de Economía, como consecuencia de una serie de encuentros con el diputado nacional de La Libertad Avanza (LLA) Diego Hartfield.
Con el padrinazgo de Caputo y el sutil apoyo de la EBY, Hartfield, el Gato, ex tenista ATP, agente de mercado de capitales, lanzará su candidatura a la gobernación “cuando tenga con quién medirse”, porque “todavía no se abrió el torneo”. Se cree que la exitosa abogada laboralista Valeria Soczyuk, cuadro libertaria y recientemente nombrada coordinadora general de la Escuela de Dirigentes de LLA en Misiones, será quien la acompañe en la fórmula. Con nombre propio en el ámbito del ejercicio del derecho, años atrás, la doctora fue candidata a la presidencia del Colegio de Abogados de la provincia en una lista patrocinada por la Renovación. Cosas del pasado, ahora, Soczyuk lidera a los libertarios misioneros junto con su pareja, el diputado provincial Carlos Adrián Nuñez, recientemente apodado como “Jopo Nuñez” por sus compañeros de golf en el country paraguayo Aguavista.
Es muy temprano y hay muchos interrogantes. En la EBY, ese mundo paralelo de dobles finanzas, habrá que ver qué pasa con los consejeros Alfonso Peña, hombre de Mauricio Macri y ex director de la misma casa, y con el radical con peluca Rodrigo de Arrechea. Tampoco se sabe si continuará en su puesto Ignacio Lanari, jefe del Departamento Administrativo y hermano del actual director del Banco Nación; aunque tiene el “respaldo y confianza” de Karina Milei, El Jefe.
Las mismas incógnitas hay sobre dos hombres claves en las menudencias de la millonaria caja de la EBY: Juan Pablo Arrechea, lo llaman “el bueno”, ingresó a la entidad hace más de veinte años de la mano de Humberto Schiavoni y ahora dirige la poderosa Secretaría General y el siempre lubricado Departamento de Obras Complementarias. Ignacio “Nacho” Palacios, a él lo llaman “el mecánico”, reporta para la oficina de Santiago Caputo, colecciona automóviles en un garaje de la avenida Centenario y colocó a un amigo de Miami como jefe de Seguridad e Informaciones de la EBY; se trata de Jorge Omar Waisman, un tucumano que estuvo casi veinte años en la patrulla marítima en Florida, reconocido por su velocidad en lanchas y sus trabajos para la DEA y la Guardia Costera de los Estados Unidos.
Lo concreto, en resumidas cuentas, es que en el Cantón los libertarios avanzan con sus internas al hombro hacia la gobernación tras una suma de “objetivos estratégicos”, entre los que se encuentran los negocios energéticos, con la construcción de represas, y la venta de tierras a capitales extranjeros. Con la idea conceptual de que “son los frenos normativos provinciales lo que limita las inversiones privadas en el sector energético”, los lobistas pro-represas pretenden la “inconstitucionalidad o revisión de las leyes que condicionan obras de interés energético nacional dentro del territorio provincial”. En ese marco entra la construcción de Corpus, un negocio que supera los 5.000 millones de dólares.
Volviendo a la implosión de la Renovación, fractura, división, escisión, como quieran llamarlo; hace unos días, tomando café en el viejo Vitrage, un ministro de pasos presurosos se acercó a la mesa y, sin mediar preámbulo, sonrisa mediante, me preguntó de qué lado estaba. En la misma baldosa de siempre, le contesté y se fue con la misma sonrisa. Sucede que por lo general, en este bendito país, todo lo nuevo, por más nuevo que parezca, siempre nace de alguna ruptura. La pregunta siempre es la misma: ¿Usted, de qué lado está?
Si alguien no apunta contra el “malo” del momento, puede caer bajo sospecha. Resulta que desde hace un tiempo se puso de moda pegarle a Carlos Rovira, así, a secas. De repente dejó de ser “el conductor”, “el ingeniero”, “el presidente de la Legislatura”, “el driver”; ya ni siquiera le dan el rol de diputado, mucho menos el de “genio de la estrategia política”. Así son las cosas. Y los primeros en lanzar piedras estuvieron durante años y hasta hace poco entre las filas de sus más fervientes aduladores. No me extraña, es un “gesto de amor” hacia el nuevo poder.
Es la clásica fauna de los palacios y la política: los aduladores de profesión que, apenas ven trastabillar al poder, son los primeros en sacar el cuchillo para cobrar factura y sobreactuar su nueva “dignidad”. Esta clase de personas estuvo siempre, desde las entrañas de la antigua Roma y las cortes de los emperadores.
Ustedes me disculparán si no me sumo a la nueva moda, es que nunca se me dio por adular al rey victorioso ni por patear al rey vencido; y en lo que a mí respecta, el ingeniero dejó de ser un asunto mío el 29 de octubre de 2006. Además, a esta edad comienzo a juzgar los hechos con cierta serenidad, sin que la tormenta afecte el rumbo.
Séneca, que fue tutor y consejero de Nerón, observó de cerca cómo los cortesanos cambiaban de bando en un pestañeo y vivían en carne propia la veleidad del poder. Para él, la prisa con la que los serviles atacan al caído no es justicia ni valentía; es sobreactuación para disimular su propia complicidad pasada. Atacan al antiguo amo para demostrarle al nuevo poder que ya no tienen ningún lazo con el anterior. El verdadero valor exige enfrentar al tirano cuando está en el cénit de su fuerza, no cuando está en el suelo. Y con esto no quiero decir que Rovira sea un tirano, ni que tampoco que esté en el suelo.
Hace 2 semanas
Cortesanos del poder: la sobreactuación como hábito y el armado libertario | La Voz de Misiones