El Gobierno, entre una pelea que no convence y un gabinete que no se diferencia
El renovado gobierno de Hugo Passalacqua, independiente y libre de ataduras, avanza con cierta dificultad en su principal estrategia de campaña: mostrarse lo más lejos posible de Carlos Rovira y de Javier Milei. Algunos focus groups, realizados desde el propio oficialismo provincial, están alertando que un importante porcentaje del electorado no cree que sea real la “pelea” o el “quiebre” entre el gobernador y el ex líder del inmolado Frente Renovador de la Concordia.
Ese mismo dato salta en los estudios de opinión que paga la oposición para saber qué dice la calle. Porque, dicho sea de paso, en este bendito país, una de las cosas que tienen en común buena parte de la “dirigencia” política es que todos pagan para medir el ambiente. Lo hacen porque sólo pisan la calle en campaña, en caso de que las encuestas los favorezcan.
La oposición está muy interesada en saber sobre los alcances reales del distanciamiento entre Rovira y Passalacqua. Los operadores de Hugo —“me llamaron, pero sé que lo mismo hicieron otros”— dijo con cierto asombro un diputado que nunca estuvo ni cerca del rovirismo. Sucedió durante un encuentro informal donde había un grupo de empresarios locales que, durante años, habló pestes del gobierno pese a los millonarios subsidios.
Es verdad que el oficialismo tendió puentes con el radicalismo, con el PJ de Christian Humada y hasta con el mismísimo Ramón Amarilla, el agente del caos. Con algunos mantiene un diálogo abierto y de manera privada; con otros no se logró avanzar más allá del primer encuentro.
Sucede que el Movimiento por lo que Viene tiene la imperiosa necesidad de mostrar nuevos rostros, voces disidentes a lo que fue el rovirismo y que fortalezcan la imagen del gobierno. Pero esas caras y expresiones que realmente marquen que lo que viene no será lo mismo no aparecen. Una realidad que se ve en cada fotografía que divulga cualquier usina del oficialismo.
Por el momento, lo único que pudo mostrar el Movimiento en un palco fue a intendentes con kilómetros de mandato y problemas en el Tribunal de Cuentas. Es verdad que se hicieron otras cosas: ATM, EMSA, algún que otro cambio en carteras y no mucho más. Corte de cajas.
Es que tampoco hay mucho más por mostrar. Acá hay una nueva idea: “los que me quieran seguir, que vengan”. Lo que siguió fue Rovira subiendo a un barco junto a un grupo de leales que siguen viéndolo como un líder inapelable. Los que se quedaron son los que ya estaban, ahora bajo el mando de Passalacqua.
Por eso, en los actos y en las ferias del gabinete de campaña se puede ver a . Me podrán decir que son el mejor equipo y que los vienen votando desde 2003. Ok, tienen razón. La misma verdad asiste a quienes observan que el Movimiento lo único que sumó, por el momento, fue a la diputada : una libertaria arrepentida que se fue del estrambótico bloque Por la Vida y los Valores del ; milagros que únicamente se dan en el ámbito de la política.