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Al cumplirse un año de la denominada tragedia del Yazá, siniestro que provocó la muerte de nueve personas, la mayoría de ellos jóvenes estudiantes, en Eldorado se realizará una procesión con velas y posterior misa para recordar a las víctimas.
La convocatoria está pautada para las 19.15 de hoy y la concentración será en la plaza Sarmiento, ubicada en el kilómetro 9 de Eldorado. Desde allí, los participantes realizarán una procesión con velas que avanzará hasta la Iglesia Espíritu Santo, donde a las 20 se celebrará una misa en memoria de las víctimas.
El siniestro registrado el 26 de octubre del año pasado sobre la ruta nacional 14, a la altura del puente sobre el arroyo Yazá, en la localidad de Campo Viera, provocó la muerte de nueve personas, la mayoría de ellos jóvenes que estudiaban en Oberá.
Entre las víctimas fatales había tres chicos de Eldorado: Ángelo Tadeo Alpuy (19), Jonás Luis Dávalos (20) y Enzo León (19). Los demás fallecidos fueron Gabriela Paola García (26), de Oberá; Katia Bupvilofsky (24), también de Oberá; Magalí Lilén Belén Amarilla (22), de Campo Ramón; Elian Natanael Alvez (25), de El Alcázar; y Brian Hobos (19), de Wanda.
En el hecho también falleció el obereño Rafael Jordan Gonzalo Ortiz (34), conductor del automóvil Ford Focus que esa noche manejó alcoholizado, a toda velocidad y anunciando a través de audios de Whatsapp sus intenciones de quitarse la vida en la ruta.
El trágico episodio ocurrió a la madrugada, cerca de las 4.30, cuando un colectivo de la empresa Sol del Norte circulaba sobre la ruta 14 en sentido Oberá-Campo Viera hasta que, a la altura del kilómetro 892, colisionó de frente contra el Focus y más tarde destruyó las barandas de seguridad sobre el puente del arroyo Yazá y se precipitó al cauce.
Al llegar al lugar, los agentes policiales se encontraron con dos fallecidos: el conductor del Focus y una joven pasajera del micro, aunque su cuerpo fue encontrado tendido sobre la cinta asfáltica.
Más de 150 uniformados, bomberos y paramédicos de Salud Pública participaron de las labores de rescate, que se extendieron durante largas horas, trabajando en territorio agreste, con marcados desniveles y en medio del agua del arroyo.
Los primeros pasajeros en ser rescatados se encontraban en la parte superior del colectivo, mientras que los trabajos más complejos se concentraron en el parte inferior, donde había pasajeros atrapados.