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El dueño de la planta de baterías donde trabajaba el joven misionero que falleció por intoxicación con plomo en la localidad bonaerense de Tortuguitas fue detenido en las últimas horas, como así también cuatro de sus “colaboradores”, todos ellos mayores de edad, quienes ahora se encuentran a disposición de la Justicia por trata de personas y homicidio culposo.
Las detenciones se concretaron en el marco de una serie de procedimientos que la Policía Federal Argentina (PFA) caratuló como “Operativo Plomo Letal” y que fueron ordenados conforme al avance de la investigación iniciada a raíz de la muerte del joven oriundo de Misiones.
Según detallaron desde la fuerza federal, durante la pesquisa se identificaron cuatro domicilios vinculados a la causa, ubicados en Tigre, La Plata e Ingeniero Maschwitz.
Durante esos allanamientos fueron detenidos tres mujeres y un hombre, todos directamente vinculados a la planta de reciclaje de baterías ubicada en Tortuguitas, donde el viernes pasado fueron rescatados otros catorce trabajadores, entre ellos nueve misioneros que eran compañeros del fallecido.
En los procedimientos, además, se secuestraron un automóvil, una computadora portátil, cuatro CPU, seis teléfonos celulares y documentación de interés para la causa.
En paralelo, el dueño de la planta y presunto líder de la organización, un hombre de 84 años, se presentó espontáneamente en el juzgado interviniente junto a su abogado y también quedó detenido.
Los cinco detenidos, todos argentinos y mayores de edad, quedaron a disposición del magistrado interviniente, acusados por presunta infracción a la normativa vigente en materia de trata de personas y por homicidio culposo.
La investigación se inició tras el fallecimiento de un joven que trabajaba en el lugar. Los estudios médicos detectaron una concentración de 122,8 microgramos de plomo por decilitro de sangre, equivalente a cuatro veces el máximo permitido para un trabajador expuesto a ese metal.
El caso motivó una intervención del Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, que reunió informes de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), de la aseguradora y el testimonio de un familiar de la víctima, cuya identidad no fue revelada hasta el momento. A partir de esos elementos, los inspectores identificaron un segundo predio que no estaba declarado ante las autoridades.
De esta manera, el 13 de octubre la Subsecretaría de Inspección del Trabajo presentó una denuncia ante la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex) por los presuntos delitos de trata de personas y reducción a servidumbre.
El operativo se concretó el viernes pasado en dos establecimientos donde funcionaban una planta clandestina de desarme de baterías de plomo y una fundición.
Durante el procedimiento, las autoridades relevaron a 23 trabajadores y trabajadoras, de los cuales catorce fueron identificados como posibles víctimas de trata con fines de explotación laboral.
De acuerdo con la información difundida por la cartera laboral bonaerense, las personas vivían, comían y dormían en el mismo galpón donde desarrollaban sus tareas. Además, cumplían jornadas laborales de hasta doce horas, expuestas a residuos de óxido de plomo y ácido, sin elementos de protección personal.
“Era un desarmadero de baterías de autos y camiones y después estaba la fundición de plomo. Convivíamos con eso. Era una situación precaria, de abandono total”, señaló a LVM uno de los misioneros que trabajaba con el fallecido.
La víctima murió por intoxicación con plomo. Trabajaba en una planta de baterías clandestina. Otros nueve misioneros cumplían labores en el mismo lugar. Reclaman asistencia.