Los de la orfandad del medio: ¿hay lugar para una tercera alternativa en el Cantón?
En los escenarios donde la violencia o el fanatismo imponen su ley, el poder siempre busca encerrar a la sociedad en una trampa binaria. O estás en una trinchera o estás en la de enfrente. O convalidas los atropellos de los tuyos o te convertís automáticamente en el enemigo a fusilar en las redes sociales. Quienes administran las botoneras del Estado y quienes sueñan con recuperarlas para reeditar viejos negocios de camarilla saben desde hace tiempo que no hay mejor negocio que el espanto mutuo. Se necesitan, se alimentan, se retroalimentan en un teatro de sombras donde la adjetivación salvaje oculta la incapacidad manifiesta para resolver los dolores elementales del ciudadano de a pie.
El panorama que se observa en el horizonte es la vieja pintura de la grieta, esa que volveremos a ver en las elecciones provinciales y en las nacionales. Y cada tanto, con mayor o menor intensidad, asoman quienes intentan armar una tercera posición que atraiga a los desencantados; a los que sienten un cansancio visceral frente a los que se torean en el recinto para la tribuna mientras se secretean en los pasillos. Hablo de esa inmensa mayoría que no encuentra consuelo en ninguna de las dos esquinas del ring y sobrevive en una absoluta situación de orfandad.
Hace unos días leía la última encuesta nacional de QSocial Big Data, dirigida por Lucas Klobovs, que marca la existencia de un territorio fértil para que una tercera alternativa contenga el hastío social. Se trata de un estudio de 138 páginas con un muestreo de 1.650 casos aleatorios en este tramo de finales de 2026, estratificado por regiones, con ajustes de ponderación individual de sexo, edad y nivel educativo según datos sociodemográficos.
Además, el indicador pone en blanco sobre negro un fenómeno que incomoda a todo el arco político y que no admiten: un cuarto exacto de la población argentina —el 26% de los ciudadanos consultados, que trepa al 29% cuando se limpian las dudas de los indecisos— no quiere que Javier Milei continúe en la Casa Rosada pero tampoco desea bajo ningún concepto que el peronismo vuelva a poner un pie en el poder. Tanto Klobovs como Jaime Durán Barba, Mario Riorda o cualquier profesional serio considera que hay un electorado que quiere otra cosa. Buscan una salida por arriba. Reclaman aire en una habitación cerrada que huele a rancio y a promesas vencidas.
Ahora los invito a que nos detengamos en la anatomía de ese segmento huérfano. Miren qué interesante los sectores que más demandan una tercera fuerza: el 31% de las mujeres, frente al 22% de los varones. , el 28% de la clase media y el 17% de la baja. Justamente donde se encuentra y la vida familiar, que es donde más se sienten los golpes del experimento libertario.